EL ORIGEN DEL
SELLO DE GINEBRA

Una historia de excelencia que comienza en el siglo XIX.

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Hacia 1850, la relojería ginebrina goza de tal reputación internacional que se produce un fenómeno de falsificación y abuso por parte de algunos fabricantes poco escrupulosos. Para proteger la denominación «Genève» y el saber hacer característico de la ciudad, la Société des Horlogers (Asociación de relojeros), fundada en 1878, solicita al Parlamento de la República y Cantón de Ginebra decretar una ley sobre los estrictos criterios de calidad de los relojes ginebrinos.

 

El 6 de noviembre de 1886, la ley establece un sello independiente de calidad llamado Sello de Ginebra. Se crea una Oficina de Control facultativa de relojes ginebrinos, cuya misión es otorgar el Sello de Ginebra a los relojes y movimientos presentados por fabricantes del Cantón que cumplen con los exigentes criterios técnicos.

 

Desde su creación, el Sello de Ginebra ha ido evolucionando con los tiempos, adaptando los criterios a las expectativas, cada vez más elevadas, de los clientes y los amantes de Alta Relojería.

 

El último y más significativo cambio tuvo lugar en 2011 con motivo del 125° aniversario del Sello de Ginebra, que extendió la certificación al conjunto del reloj, pasando a controlar el 100% del proceso de producción Sello de Ginebra

 

Las actividades relacionadas con el Sello de Ginebra, confiadas hasta 2009 a la Escuela de relojería de Ginebra, son en la actualidad responsabilidad de TIMELAB —el Laboratorio de relojería y microtécnica de Ginebra, una fundación de derecho privado controlada por el Estado. La Fundación está presidida por 9 miembros: 6 representantes del Estado de Ginebra y 3 representantes de la industria relojera ginebrina.