Ese mismo año, con motivo de la Conferencia de los cuatro grandes, que reúne en Ginebra a los Jefes de Estado N. A. Boulganine, Sir Anthony Eden, Dwight D. Eisenhower y Edgar Faure, eminentes ciudadanos ginebrinos encargan a Vacheron Constantin la creación de cuatro relojes de pulsera para regalarles.